El Grupo Operativo SOLARWINE avanza en el desarrollo de sus dos plantas piloto agrovoltaicas instaladas en viñedos ecológicos de Cataluña y Castilla-La Mancha. Tras completar la puesta en marcha de las instalaciones experimentales, que suman cerca de 2.000 m², el proyecto se encuentra actualmente en una fase de recopilación y monitorización de datos, cuyos resultados serán posteriormente analizados para evaluar el comportamiento de los diferentes sistemas agrovoltaicos en condiciones reales de cultivo.
El proyecto SOLARWINE: Nuevos sistemas agrovoltaicos para la producción inteligente y sostenible de la vid busca revalorizar los terrenos agrícolas, fomentar el uso dual del suelo y contribuir a la conservación del paisaje y de la cultura vitivinícola. Al mismo tiempo, pretende incrementar la resiliencia de los viñedos frente a fenómenos climáticos extremos como las olas de calor, las sequías recurrentes y las variaciones bruscas de temperatura.
La iniciativa ofrece así una respuesta concreta a dos de los principales desafíos del sector vitivinícola español: los efectos del cambio climático y el incremento de los costes energéticos. Para ello, combina la generación de energía renovable con tecnologías propias de la agricultura 4.0, entre ellas la sensórica avanzada, el aprendizaje automático y la inteligencia artificial.
Una nueva fase centrada en la recopilación de datos
Los viñedos cuentan con una amplia red de sensores y dispositivos de monitorización conectados que permiten registrar de manera continuada diferentes variables relacionadas con las condiciones ambientales, el suelo, el cultivo y el funcionamiento de los sistemas fotovoltaicos. Esta infraestructura genera series temporales de datos que permiten observar cómo evolucionan los distintos parámetros a lo largo del día y durante periodos prolongados.
Entre las variables monitorizadas se encuentran la temperatura y la humedad relativa del aire, la humedad y temperatura del suelo, la radiación solar y la temperatura asociada a los sistemas fotovoltaicos, junto con otros parámetros necesarios para caracterizar las condiciones existentes en cada zona experimental.
La información recopilada se integra en una plataforma digital de monitorización, desde la que es posible visualizar la evolución de las variables, consultar históricos y comparar el comportamiento de los distintos dispositivos y zonas de ensayo.
Esta monitorización continua permitirá disponer de un volumen de información suficientemente representativo antes de abordar la siguiente etapa de trabajo: el tratamiento, análisis e interpretación de los datos obtenidos.
Uno de los aspectos fundamentales de esta fase será la comparación entre las distintas configuraciones presentes en las parcelas experimentales. Los datos permitirán estudiar las diferencias entre las zonas de control y aquellas sometidas a la influencia de los diferentes sistemas agrovoltaicos instalados.
De esta manera, el proyecto podrá analizar cómo la presencia de los módulos fotovoltaicos influye determinadas condiciones del entorno del cultivo, como la temperatura, la humedad, la radiación recibida o las condiciones del suelo.
El seguimiento durante diferentes periodos permitirá además observar la evolución temporal de estas variables y determinar si existen patrones asociados a las distintas configuraciones experimentales, a las condiciones meteorológicas o a las características específicas de cada emplazamiento.
La recopilación de estos datos constituye, por tanto, un paso previo imprescindible para poder evaluar posteriormente el microclima generado bajo los paneles, el comportamiento hídrico de las plantas, la evolución del cultivo y el rendimiento energético de las instalaciones.
Una vez recopilada una cantidad suficiente de información, los datos obtenidos serán tratados y analizados mediante las herramientas previstas en el proyecto, combinando tecnologías de agricultura 4.0, sensórica avanzada, aprendizaje automático e inteligencia artificial.
Este análisis permitirá estudiar las relaciones entre las condiciones ambientales, el comportamiento del cultivo y la producción energética, así como evaluar parámetros vinculados a la productividad del viñedo y la calidad de la uva.
El objetivo final será determinar en qué medida los sistemas agrovoltaicos pueden contribuir a mejorar la eficiencia y sostenibilidad de los viñedos ecológicos y qué configuraciones resultan más adecuadas en función de las características de cada explotación.
Los resultados también servirán para analizar la viabilidad técnica y económica de las soluciones ensayadas y generar conocimiento que facilite su posible replicación en otras explotaciones vitivinícolas.
El proyecto SOLARWINE: Nuevos sistemas agrovoltaicos para la producción inteligente y sostenible de la vid, cuenta con un presupuesto total de 706.696,55 €, de los cuales 599.938,89 € han sido financiados en el marco del Plan Estratégico de la PAC 2023–2027, cofinanciado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) y el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER).
El proyecto está liderado por el Clúster Vitivinícola Catalán (INNOVI) y cuenta con la participación de Família Torres, Huerto Tornasol y Clúster de la Energía de la Comunitat Valenciana (CECV). Además, colaboran como entidades de apoyo: INDEREN, aportando soluciones tecnológicas avanzadas; Plataforma Tecnológica del Vino (PTV) para la transferencia sectorial; Gala Media, especializada en comunicación vitivinícola; INCAVI, como organismo público de investigación i Artica+i, oficina técnica del proyecto.
Este proyecto ha recibido el apoyo del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, dentro del marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, en la convocatoria 2021b de ayudas a Agrupaciones Empresariales Innovadoras con el objeto de mejorar la competitividad de las pequeñas y medianas empresas.

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